¡Coín recorre sus calles en silencio y a la luz de las velas este 31 de octubre para darle las gracias a la Fuensanta por salvarla del terremoto de Lisboa! 271 años después, la procesión más antigua del Guadalhorce sigue encendiendo la noche de Todos los Santos
Cada noche del 31 de octubre, Coín apaga el ruido y enciende los cirios: es la Procesión Votiva de Acción de Gracias, una tradición que nació en 1755 cuando la Virgen de la Fuensanta, patrona de la localidad, protegió al pueblo del devastador terremoto que arrasó Lisboa el 1 de noviembre de aquel año.
Si hay una noche al año en que un pueblo del Valle del Guadalhorce se convierte en el rincón más solemne y emocionante de toda la comarca, esa es la del 31 de octubre en Coín. Mientras en muchos lugares suenan los gritos de Halloween, la localidad coinense guarda silencio, enciende sus cirios y saca a la calle a su patrona: la Virgen de la Fuensanta. Este próximo sábado 31 de octubre se celebra, un año más, la Procesión Votiva de Acción de Gracias, una de las tradiciones religiosas y populares más antiguas y singulares de toda la provincia de Málaga.
271 años de gratitud desde el terremoto de Lisboa
La historia de esta procesión se remonta al amanecer del 1 de noviembre de 1755, festividad de Todos los Santos, cuando uno de los terremotos más devastadores de la historia de Europa sacudió la Península Ibérica. El seísmo arrasó Lisboa, provocó tsunamis en las costas del Atlántico y dejó miles de muertos por toda la región. Sin embargo, Coín y sus alrededores quedaron ilesos. Los vecinos de entonces lo vivieron como un milagro directo de la Virgen de la Fuensanta, y desde aquel año no han dejado de darle las gracias.
Han pasado 271 años y la tradición permanece intacta. Año tras año, la noche del 31 de octubre, el pueblo coinense sale a las calles con una vela en la mano para acompañar en procesión a la imagen de su patrona desde la Parroquia de San Juan Bautista. No hay música, no hay megafonía, no hay fuegos artificiales. Solo el silencio y el parpadeo de cientos de llamas moviéndose por las calles del pueblo.
Una procesión que habla por sí sola
Esa austeridad lo es todo. La Procesión Votiva de Acción de Gracias de Coín es un cortejo en completo silencio, en el que la única iluminación son los cirios que portan los fieles. No hay bandas de música ni pasos adornados de flores: la imagen de la Fuensanta, el paso callado de los vecinos y el fulgor de las velas son los únicos protagonistas. El acto arranca tras la Eucaristía en la Parroquia de San Juan Bautista y el cortejo recorre las calles principales de Coín. Al regresar a su ermita, los coinenses se despiden de su patrona entonando la emocionante Salve Coína.
En pleno cruce entre la fiesta de Halloween y la festividad de Todos los Santos, esta procesión centenaria recuerda que el Guadalhorce tiene su propia y profunda manera de hacer memoria: en silencio, con velas y con la patrona al frente, tal y como llevan haciendo los coinenses cada víspera de Todos los Santos desde 1755.