¡Alhaurín de la Torre se saca un tesoro de la chistera! Un investigador malagueño le deja en herencia su colección sobre el español que ayudó a fundar Estados Unidos
El pueblo hereda por testamento monedas, sellos, libros y postales del estudioso Manuel Pérez Villanúa, enamorado de Bernardo de Gálvez, y lo mete todito en el Centro Sesmero justo cuando EE.UU. sopla las 250 velas.
Foto: revistalugardeencuentro.com
Agárrense al sillón, que Alhaurín de la Torre acaba de recibir la herencia con la que sueña cualquier pueblo con solera: nada de un piso ni de un olivar, sino un tesoro histórico de campanillas. El investigador malagueño Manuel Pérez Villanúa (Málaga, 1943-2025) dejó dicho por testamento notarial que su colección privada se quedara en el municipio, y el 3 de julio el Consistorio lo ha destapado con una sonrisa de oreja a oreja.
¿Y qué hay en la caja fuerte?
Pues ni oro ni doblones de película, pero casi. La donación reúne monedas, sellos, libros y postales centrados en un señor al que Villanúa dedicó media vida: Bernardo de Gálvez, aquel gobernador de la Luisiana que echó una mano de las gordas en la independencia de Estados Unidos. Vamos, la huella española en el nacimiento del Tío Sam, contada pieza a pieza por un estudioso que se lo sabía al dedillo.
Del coleccionista al Centro Sesmero
Todo ese material aterriza, a través de la Concejalía de Patrimonio, en el Centro de Estudios Locales y Provinciales e Investigación ‘Julián Sesmero Ruiz’ —el Centro Sesmero para los amigos—, que se compromete a conservarlo, exponerlo y difundirlo. El alcalde no ha disimulado la emoción: habla de «un tremendo honor y una gran responsabilidad» y presume de que la herencia coloca a Alhaurín de la Torre «en el mapa de la investigación histórica».
Y no me negarán que el momento es de traca: el legado cae justo cuando Estados Unidos celebra el 250 aniversario de su independencia. O sea, que mientras al otro lado del charco tiran cohetes, un pueblo del Guadalhorce guarda con mimo los papeles que recuerdan que, oigan, aquí también arrimamos el hombro. Chúpate esa, historia oficial.
Así que ya saben: cuando alguien diga que en el Valle no pasa nada, ustedes le sueltan que en Alhaurín de la Torre se hereda nada menos que un cachito de la fundación de una superpotencia. Toma retranca.
Foto: revistalugardeencuentro.com