Seiscientos metros cuadrados de arte y deporte: Víctor García transforma el Polideportivo El Limón de Alhaurín de la Torre

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El artista alhaurino de Play in Colors pintó el 14 de agosto una obra monumental en la pista central del pabellón municipal, convirtiendo el espacio deportivo cotidiano en un lienzo de barrio con alma.

Mural de 600 metros cuadrados firmado por Víctor García (Play in Colors) en la pista central del Polideportivo El Limón de Alhaurín de la Torre

Foto: alhaurindelatorre.com

Hay momentos en los que entras a un lugar de siempre y algo te dice que ya no volverá a ser igual. Eso le ocurrirá a partir del 14 de agosto a quien cruce las puertas del Polideportivo Cubierto Municipal El Limón de Alhaurín de la Torre: frente a ellos, en la pared de la pista central, 600 metros cuadrados de color, movimiento y orgullo local firmados por Víctor García, el artista alhaurino que trabaja bajo el sello Play in Colors.

La obra recorre con una paleta de azules, verdes y blancos los cuatro deportes que laten cada día en el municipio: fútbol, baloncesto, voleibol y bádminton. Las figuras no son estáticas; García ha incluido guiños a las nuevas tecnologías y formas contemporáneas que convierten la pared en algo más que decoración. Es un espejo en el que el deporte se ve a sí mismo con una nueva mirada, una que invita a quedarse y a mirar antes de saltar a la pista.

El alcalde Joaquín Villanova presidió la inauguración el 14 de agosto junto al concejal de Deportes, Sergio Cortés, y ya avisó de que esto no es un punto final sino un principio: «La idea es extender este mural a los distintos laterales de la pista central». Además, en el exterior del pabellón, junto a la entrada principal, también se han aplicado colores y dibujos que guardan continuidad estética con el trabajo que el mismo artista realizó previamente en el Pabellón Blas Infante. El conjunto empieza a hablar con una sola voz visual.

Un artista que pinta su pueblo desde dentro

Víctor García no es un nombre traído de fuera. Es de Alhaurín de la Torre, ha crecido entre estas calles, y cuando dice que «es un orgullo trabajar en su pueblo», se le nota que lo dice en serio. Hay en este mural esa capa extra que solo tiene el arte hecho con raíces: el que no solo decora, sino que pertenece.

Y eso, en un polideportivo de barrio —de esos en los que los críos hacen sus primeros canastos y los mayores van a echar la mañana a la pádel—, vale doble. La comarca del Guadalhorce suma así un nuevo ejemplo de que la cultura no se queda esperando en los museos: baja a la cancha, se pone el chándal y se mete en el día a día de la gente. Sin aspavientos. Con 600 metros cuadrados de verdad pintada.

Foto: alhaurindelatorre.com

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