Cártama reduce el IBI al 0,73%, pero el PP advierte: el recibo no bajará

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El pleno del 4 de agosto aprobó una nueva rebaja del tipo del impuesto sobre bienes inmuebles urbanos, aunque la oposición avisa de que el alza de los valores catastrales se comerá el ahorro

Pleno del Ayuntamiento de Cártama del 4 de agosto de 2026

Foto: guadalhorcenoticias.com

Hay noticias que a primera vista suenan de maravilla, pero que conviene mirar con lupa antes de que el recibo llegue al buzón. Eso es lo que pasó en el pleno del Ayuntamiento de Cártama del 4 de agosto: el equipo de gobierno aprobó una nueva rebaja del tipo del Impuesto sobre Bienes Inmuebles (IBI) urbano, que pasará del 0,76% al 0,73% para el próximo ejercicio.

El portavoz municipal, Miguel Espinosa, presentó la medida como un paso más en el plan de reducciones progresivas que el Consistorio puso en marcha para amortiguar el golpe de la revisión catastral que arrancó en 2025. La hoja de ruta prevé ir ajustando ese tipo año a año hasta dejarlo por debajo del 0,50% en 2034. Espinosa subrayó además que Cártama cierra sus cuentas sin deuda y se sitúa entre los municipios con menor presión fiscal de toda la provincia de Málaga, sin que ello ponga en riesgo los servicios públicos.

Hasta aquí, las buenas noticias. Pero el PP de Cártama ha salido a enfriar el optimismo. Su portavoz, Pedro Pardo, advierte que bajar el porcentaje no bastará para que los vecinos noten alivio en su factura. La razón es aritmética: las bases liquidables urbanas —el valor sobre el que se aplica ese tipo— están previstas crecer más de un 8%, lo que, según el PP, compensará con creces la rebaja nominal del coeficiente. En palabras de Pardo: «Esta bajada es claramente insuficiente y, en la práctica, los recibos del IBI volverán a subir».

¿Qué supone esto para el bolsillo?

El IBI es de esos impuestos que el vecino reconoce al instante: llega con nombre y apellidos en un papel y no hay quien lo esquive si eres propietario. La ecuación es sencilla: si el tipo baja un poco pero la base sube bastante, la factura final crece de todas formas. El gobierno municipal defiende que avanza en la dirección correcta dentro de una senda de consolidación presupuestaria; la oposición replica que el ritmo de la rebaja no sigue el de la revalorización catastral.

Los cartameños tendrán la última palabra cuando el recibo llegue a sus manos. Si el ajuste del Ayuntamiento logra frenar el impacto real o si, como avisa el PP, el alza de los valores se impone a la buena voluntad del pleno, lo dirá la cifra del pie de página. Por lo pronto, el debate está en la calle.

Foto: guadalhorcenoticias.com

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