Cártama se pone las botas: el Ayuntamiento limpia una decena de arroyos para frenar los desbordamientos de otoño
Operarios municipales actúan ya en los cauces urbanos del término para recuperar su capacidad de drenaje antes de que las lluvias del otoño lleguen con toda su fuerza sobre el pueblo
A cualquier cartameño que lleve aquí unos años le sonará la imagen: el arroyo de turno desbordándose, la calle convertida en río y los vecinos sacando el barro a paladas. Para que eso pase lo menos posible, el Ayuntamiento ha arrancado este miércoles 30 de septiembre los trabajos de limpieza y acondicionamiento de una decena de arroyos de titularidad municipal que discurren por zonas urbanas del término.
¿Qué se está haciendo?
Los operarios se han puesto manos a la obra para retirar vegetación, residuos, sedimentos y otros elementos acumulados en los cauces que, cuando llega una tromba, actúan como tapones y dificultan que el agua fluya con normalidad. El objetivo, según el Consistorio, es recuperar la capacidad hidráulica de esos arroyos y reducir el riesgo de incidencias cuando las lluvias se pongan intensas.
Los trabajos se centran en los cauces que atraviesan o bordean zonas habitadas, precisamente donde un arroyo crecido puede meter agua en casas, cortar calles o afectar a servicios públicos. El alcalde, Jorge Gallardo, ha supervisado las actuaciones junto al concejal de Servicios Operativos, Francis Montiel, y al edil de Vías y Obras, Miguel García.
Mantenimiento periódico que se intensifica cada otoño
Desde el Ayuntamiento explican que esta limpieza forma parte de un mantenimiento preventivo que se ejecuta de forma regular, pero que se refuerza especialmente en los meses previos a la temporada de mayores lluvias. Con el otoño ya en el calendario y los primeros temporales haciéndose notar por la comarca, tener los cauces en orden se convierte en una prioridad.
En paralelo, Aqualia, la empresa gestora del agua municipal, continúa con su propia campaña de revisión y limpieza de arquetas de pluviales e imbornales en una treintena de calles y zonas sensibles del municipio, centrada en los puntos más bajos donde el agua tiende a acumularse en los días de lluvia intensa.
No es una varita mágica, pero marca la diferencia
El propio Consistorio reconoce, con honestidad de barrio, que limpiar los arroyos no elimina el riesgo de inundaciones: cuando una tormenta es extraordinaria y supera la capacidad de la red y del terreno, el agua siempre encuentra su camino. Pero mantener los cauces despejados puede marcar la diferencia entre que el agua discurra sin mayores sustos o que la situación se complique en los barrios y zonas más bajas del pueblo.
Así que, con el otoño ya llamando a la puerta, Cártama está haciendo los deberes. En un municipio donde la memoria de los desbordamientos pesa, eso siempre es de agradecer.