¡El trompetista más campeón del mundo resulta ser del Guadalhorce! Sete Fernández vuelve del Mundial 2026 y Alhaurín el Grande le alfombra el salón de plenos
38 partidos seguidos sin ver perder a La Roja, la bandera alhaurina en los estadios de Estados Unidos y una placa del Ayuntamiento de remate: el vecino que hizo de su trompeta el amuleto de la segunda estrella
Foto: revistalugardeencuentro.com
Si usted creía que la segunda estrella de España en el Mundial 2026 era cosa solo de los jugadores, lleva usted un retraso de varios estadios. Porque mientras La Roja se fatigaba por los campos de Estados Unidos, México y Canadá, había un alhaurino en las gradas que portaba la bandera de Alhaurín el Grande, trompeta en mano y con el ritual más efectivo del planeta.
Sete Fernández se llama. No es jugador, ni técnico, ni preparador físico. Es músico. Vecino de Alhaurín el Grande. Y según la FIFA —que de esto saben un rato— se ha convertido en el único aficionado del mundo que ha presenciado 38 partidos consecutivos de la Selección Española sin ver una sola derrota. Treinta y ocho. Con sus dos manos y las de un vecino.
El ritual que vale una copa del mundo
Su amuleto no tiene complicación: saca la bandera de Alhaurín el Grande, la del Club Deportivo Alhaurino, y se arranca a tocar la trompeta. Y España gana. Así de simple. Cuatro finales en los últimos años. Y el Mundial 2026, celebrado entre Estados Unidos, México y Canadá, como guinda de una tarta ya de por sí descomunal.
El pasado 30 de julio, el Ayuntamiento de Alhaurín el Grande no podía dejar pasar la ocasión. El alcalde Anthony Bermúdez y el concejal de Deportes Sergio Rodríguez le abrieron las puertas del salón de plenos —que para algo están— y le invitaron a firmar el Libro de Oro del municipio, además de entregarle una placa conmemorativa que ya puede colgar entre sus trofeos mundialistas. «Queríamos reconocer públicamente la representación que Sete hace de nuestro pueblo más allá de nuestras fronteras», explicó Rodríguez, con la solemnidad que el momento merecía.
El propio Sete, con esa humildad de quien no esperaba tanto jaleo, reconoció que salió «como una persona normal» y volvió encontrándose a «vecinos y jóvenes pidiéndole fotos». Lo que le pasa a uno cuando se convierte en el amuleto de la segunda estrella.
En el Valle del Guadalhorce ya lo saben: la bandera de Alhaurín el Grande ha estado en más estadios este verano que la mayoría de turistas malagueños. Si España vuelve a jugar una final, que no le pierdan de vista a Sete. Y que se lleve la trompeta.
Foto: revistalugardeencuentro.com