Zapata sabe cocinar: el concurso más querido del Valle cumple 35 años con récord de platos y de gente

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La plaza del Llano de la barriada de Alhaurín de la Torre acogió el 1 y 2 de agosto la XXXV edición de una cita nacida en 1990 y declarada Fiesta de Singularidad Turística Provincial, con 170 platos y visitantes llegados de toda la provincia.

Ambiente en la plaza del Llano de Zapata durante la XXXV edición del Concurso Gastronómico de Alhaurín de la Torre

Foto: revistalugardeencuentro.com

Si en el Valle del Guadalhorce hay un concurso que huele a tradición, ese es el de Zapata. El 1 y 2 de agosto, la plaza del Llano de esta barriada de Alhaurín de la Torre volvió a llenarse a rebosar con la XXXV edición de su Concurso Gastronómico, uno de esos eventos que con los años ha pasado de cita de barrio a referente de toda la provincia. Y este año ha querido celebrar sus treinta y cinco primaveras como se merecen: con 170 platos ante el jurado y más gente que nunca en la plaza.

El certamen nació en 1990 al amparo de la Comisión de Fiestas del barrio y se enmarca cada año en las fiestas en honor a la Virgen de la Asunción. Tanto ha crecido que la Junta de Andalucía lo declaró Fiesta de Singularidad Turística Provincial, un reconocimiento que sus vecinos llevan con orgullo bien ganado y que este año ha atraído visitantes llegados de otras provincias, no solo de la comarca del Guadalhorce.

170 platos y un jurado con mucho trabajo

La participación de esta edición no dejó lugar a dudas: 26 primeros platos, 75 segundos y 68 postres pasaron por delante del jurado, que tuvo que apretarse el cinturón antes de fallar y aflojar el juicio después. Los premiados de cada categoría fueron:

  • Primeros platos: Antonia Márquez (caracoles), Ana Márquez Medina (cazuela de pescado) y María José Montilla (salmorejo).
  • Segundos platos: Mari Garrido Gálvez (costillas), Mari Garrido (costillas) y Carmen Garrido (carrillada).
  • Postres: Juan Antonio Rojas (tarta de queso con viñas), Neyzan (arroz con leche) y Mariví Cordero (tarta Lotus).
  • Plato más original: Carmen Garrido, con sus «pajaritos estilo Juan Mateo».

Cuando el jurado emitió su veredicto, los platos no se fueron al cubo —faltaría más—: se repartieron entre los asistentes, junto con paella, callos y sandías. Porque en Zapata, cuando termina el concurso, empieza el convite de verdad.

Una tradición que no tiene pinta de cansarse

Treinta y cinco ediciones dan para mucho, pero el concurso de Zapata tiene aspecto de quien lleva combustible para rato. Esta cita que empezó siendo de barrio se ha convertido en uno de los escaparates más auténticos de la gastronomía del Guadalhorce. En tiempos donde tanto se habla de patrimonio inmaterial, Zapata lleva practicándolo desde 1990 sin hacer demasiado ruido. Solo con el fuego encendido y el mantel puesto.

Foto: revistalugardeencuentro.com

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