¡La presa del Guadalhorce vuelve del olvido! La Junta licita el estudio que decidirá si la comarca tiene embalse propio
Un proyecto diseñado en 2001 que nunca llegó a construirse resucita con fuerza: la Junta de Andalucía ha puesto en marcha el análisis para decidir cómo regular el Río Grande y proteger a toda la comarca de las crecidas.
Un proyecto de agua que lleva un cuarto de siglo aparcado en un cajón vuelve a estar sobre la mesa. La Junta de Andalucía ha licitado un nuevo estudio de alternativas para analizar la posible construcción de una presa sobre el Río Grande, en el tramo que discurre entre los municipios de Coín y Guaro, en plena cuenca del Guadalhorce. La noticia se conoció el 24 de agosto de 2026 y supone el movimiento institucional más concreto en años en torno a esta infraestructura que la comarca lleva décadas reclamando.
Un proyecto de 2001 que nunca salió del papel
La presa de Cerro Blanco fue diseñada hace 25 años por ACUSUR, la empresa pública que gestiona las cuencas del sur. El proyecto contemplaba una presa de gravedad de hormigón vibrado de 37,6 metros de altura sobre el cauce —54,15 metros sobre la cimentación— con una longitud de coronación de 320 metros y una capacidad de almacenamiento de 20,16 hectómetros cúbicos. Un equipamiento de primera magnitud que, sin embargo, nunca llegó a construirse. Durante dos décadas y media, los planos siguieron durmiendo en un archivo mientras el río crecía y bajaba sin regulación.
No es desempolvar los planos viejos
La Junta deja claro que no se trata de rescatar sin más el diseño de 2001. Lo que se licita ahora es un estudio de alternativas riguroso y actualizado, con criterios técnicos, geológicos, hidrológicos y ambientales del siglo XXI. El análisis examinará al menos cuatro emplazamientos posibles a lo largo del río antes de elegir la opción más adecuada. Solo después se decidirá si el diseño original sigue siendo válido o si hace falta plantearlo desde cero.
¿Por qué le importa esto a Cártama?
Porque el Río Grande no es un afluente cualquiera: desemboca directamente en el Guadalhorce a la altura de Cártama. Una presa río arriba significaría, en la práctica, dos cosas fundamentales para la comarca:
- Control de avenidas. Las crecidas del Río Grande han causado inundaciones en todo el bajo Guadalhorce en repetidas ocasiones. Un embalse actúa como tampón y reduce ese riesgo aguas abajo, antes de que el agua llegue a los municipios más vulnerables.
- Garantía de suministro. En pleno verano, almacenar agua río arriba permitiría abastecer con mayor seguridad a los pueblos del valle y sostener los regadíos del Bajo Guadalhorce, clave para la economía agrícola de toda la zona.
Una espera que ha costado cara
Los alcaldes del Guadalhorce llevan años pidiendo esta obra al Gobierno central y a la Junta. La licitación de este estudio de alternativas, publicada el 24 de agosto de 2026, es la primera señal real en mucho tiempo de que el proyecto no está enterrado. Lo que viene ahora es la parte más lenta: completar el análisis, elegir el emplazamiento, redactar el proyecto ejecutivo, conseguir la financiación y, finalmente, construir. En grandes obras hidráulicas, ese camino puede llevar otra década larga. Pero el primer paso —el más difícil de dar— ya está dado.