¡Guaro prende sus 25.000 velas y vuelve a Al-Ándalus por dos noches! El Festival de la Luna Mora celebra su XXVIII edición el 11 y 12 de septiembre
El pueblo malagueño más cercano al Guadalhorce transforma sus calles en un zoco medieval iluminado solo a candela, con música árabe-andaluza-sefardí, artesanía y la convivencia de tres culturas como bandera
Foto: barcelo.com
Hay un rincón de la provincia de Málaga que, cada año cuando llega septiembre, le da la vuelta a su propia historia y se viste de cal blanca y llamas. Ese rincón se llama Guaro, y este 11 y 12 de septiembre de 2026 celebra su XXVIII Festival de la Luna Mora, una cita que ya es mucho más que un festival: es un viaje en el tiempo.
Las calles del pueblo —a apenas una veintena de kilómetros de Coín y a media hora escasa de Cártama— se transforman desde el atardecer en un zoco árabe iluminado únicamente con la luz de más de 25.000 velas distribuidas por calles, plazas y balcones. No hay focos. No hay pantallas. Solo la llama viva que hace que las fachadas encaladas parezcan latir al ritmo de la noche.
Tres culturas, una noche
El alma del festival es la convivencia: judía, cristiana y árabe, las tres culturas que dieron forma a Al-Ándalus se citan en los callejones de Guaro para recordarnos que la Málaga de hoy tiene capas de siglos. En el mercado artesanal —el zoco— aparecen alfareros, trabajadores del cuero y artesanos de bisutería ataviados con ropa de época. Hay pasteles moriscos, té de menta y el olor a especias que, por unos instantes, lo convierte todo en medina.
Por los rincones del pueblo desfilan cuentacuentos, danzas del vientre y grupos de música árabe-andaluza-sefardí que llenan las plazas de un sonido que ya no tiene fronteras ni siglos. Y cuando la noche se asienta del todo, el Auditorio de la Luna Mora —con capacidad para 1.800 personas— acoge los conciertos de artistas invitados. Estas actuaciones tienen entrada de pago a través de malagaentradas.com; el resto del festival es de acceso libre y gratuito.
Una cita al alcance del Guadalhorce
Para quienes vivimos en la comarca, Guaro no es un viaje: es un paseo. Desde Coín se llega en menos de media hora; desde Cártama, en algo más. Eso sí, si vas en coche, prevé aparcar fuera del casco urbano y entrar andando, porque el pueblo se llena de público llegado de toda la provincia y el ambiente —con las candelas encendidas y el murmullo del zoco— empieza antes de llegar a la primera plaza.
Hay algo profundamente nuestro en este festival. En el Guadalhorce llevamos el pasado árabe metido en la propia geografía —Guaro, Guadalhorce, Álora, Cártama— y la Luna Mora lo saca a la calle, lo ilumina con velas y lo pone a bailar. Dos noches, miles de llamas y siglos de historia compartida esperan este 11 y 12 de septiembre. Vale mucho la pena cruzar la sierra para verlo.
Foto: barcelo.com