La trompeta de Alhaurín el Grande que llegó a Madrid antes que la Copa del Mundo
Sete Fernández lleva más de veinte años siguiendo a La Roja por el mundo. El lunes 20 de julio aterrizó en la capital media hora antes que el trofeo, para recibir a los campeones como siempre: tocando.
Foto: revistalugardeencuentro.com
Hay aficionados que siguen a su selección desde el sofá. Y luego está Sete Fernández. José María Fernández, vecino de Alhaurín el Grande, lleva más de veinte años cruzando fronteras con su trompeta pegada a los labios para animar a La Roja. Este lunes 20 de julio, mientras la expedición española volvía a casa con la Copa del Mundo bajo el brazo tras la final del domingo 19 de julio ante Argentina, Sete ya estaba en Madrid. Media hora antes que el trofeo.
Su historia comenzó en la Eurocopa de Portugal de 2004, cuando lo que empezó como un viaje de amigos se convirtió en una vocación de por vida. Desde entonces no ha parado: cinco Mundiales, decenas de fases finales de Eurocopa y más de 34 partidos consecutivos junto a la selección. Un hito que muy pocos aficionados en el mundo pueden presumir.
Ni cancelaciones ni kilómetros le detienen
El Mundial 2026, celebrado entre tres países, puso a prueba incluso la determinación de Sete. Los enormes desplazamientos entre sedes, los vuelos cancelados de última hora y las largas horas de carretera no consiguieron apartarlo de las gradas. Para no perderse el debut de España ante Cabo Verde, llegó a recorrer cientos de kilómetros en coche tras la cancelación de un vuelo. Con él en la grada, La Roja ganó todos sus partidos.
En el vuelo de regreso a España, el comandante y el copiloto de Iberia quisieron reconocerle públicamente su labor, agradeciendo al alhaurino todo lo que aporta a la afición española en cada cita internacional. Tampoco es el único reconocimiento institucional que ha recibido: el presidente de la Real Federación Española de Fútbol, Rafael Louzán, le agradeció en persona el ambiente que genera en las gradas, destacando que el sonido de su trompeta se distingue incluso desde el palco.
Alhaurín el Grande, siempre en las gradas del mundo
Pese a ser un personaje conocido en toda España, Sete no olvida de dónde viene. Directivo del C.D. Alhaurino, en cada partido internacional luce orgulloso una bandera con el escudo del club de su pueblo. Para él, representar a Alhaurín el Grande ante miles de aficionados de todo el planeta es su manera de devolver al municipio el cariño que ha recibido toda su vida.
Ahora que España tiene su segunda estrella, el sonido de la trompeta del Valle del Guadalhorce ya ha vuelto a casa. Hasta el siguiente partido.
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