Sillas por el aire y lejía a la cara en la cárcel de Alhaurín de la Torre: cuatro presos heridos en una pelea por el control de la droga

Más de una decena de internos se enzarzaron el pasado martes 7 de julio en el módulo 9 de la prisión malagueña. Hubo cuatro heridos —uno evacuado por la lejía en los ojos— y seis presos acabaron en aislamiento. El origen, según los medios: el control de la venta de fentanilo dentro del penal.

Imagen de un centro penitenciario, ilustrando la reyerta en la cárcel de Alhaurín de la Torre (Málaga)

Foto: files-101tv-londres.s3-accelerate.amazonaws.com

Tarde de las feas la del pasado martes 7 de julio en la prisión de Alhaurín de la Torre, la cárcel que da servicio a toda la provincia de Málaga y que tenemos aquí al lado. Sobre las siete de la tarde, el módulo 9 se convirtió en un polvorín: más de una decena de internos se liaron a golpes en una reyerta que acabó con cuatro presos heridos y que estuvo a punto de irse del todo de las manos.

Sillas y lejía como armas

Según han contado los medios que cubren el suceso, los internos tiraron de lo que tenían a mano para hacerse daño: sillas y lejía. De hecho, uno de los heridos tuvo que ser atendido y evacuado por las lesiones oculares que le provocó la lejía en la cara; los demás sufrieron heridas de diversa consideración. La buena noticia, dentro de lo malo, es que ningún funcionario resultó herido.

Tras la trifulca, seis internos fueron llevados a aislamiento, una cifra que podría aumentar a medida que se aclare lo ocurrido. Desde el centro subrayan que la intervención rápida y profesional de los funcionarios evitó que la cosa fuera a mayores.

¿El motivo? El control de la droga

Lo más preocupante es el trasfondo. Todo apunta a que la bronca estalló por el control de la venta, dentro de la propia cárcel, de unos papelillos impregnados de fentanilo y otras sustancias tóxicas, una droga potentísima y muy difícil de detectar con los medios habituales.

Los sindicatos penitenciarios llevan tiempo avisando de lo mismo: faltan medios y personal, las instalaciones se quedan cortas y cada vez entran perfiles más complicados, ligados al crimen organizado y al narcotráfico. Piden modernizar el sistema y reforzar la seguridad para que episodios como el del martes no se repitan.

Y no es la primera vez que el módulo 9 da un susto: ya en 2025 otra pelea se saldó con varios trabajadores heridos. Un recordatorio de que, muy cerquita de casa, la situación en la cárcel malagueña sigue siendo un asunto muy serio.

Foto: files-101tv-londres.s3-accelerate.amazonaws.com